Por Lizaida Torres Montalvo
Comunicadora Social y Educadora
Has escuchado una frase muy popular que se repite constantemente “lo que importa es darle calidad a los hijos”. Pues me resisto completamente a esta frase, que de hecho, para muchos es acogida de forma muy normal y es la práctica continua con sus hijos.
Esta frase la cambio completamente, y comparto con ustedes esta nueva forma, para que lo piensen. “A los hijos hay que darles calidad pero sobre todo buen tiempo”. Es bien difícil que se le pueda ofrecer calidad a un hijo sino hay tiempo.
Les pregunto, y pongo como ejemplo. Un padre que ve a su hijo una vez al mes, lo busca a las 9:00 de la mañana, van a desayunar, visitan un parque, almuerzan juntos, van al cine, luego van a comer y en definitiva han pasado un día de mucha diversión. Luego lo devuelve a su hogar a las 7:00 de la noche. Esa vez al mes ¿Puede sustituir el tiempo y calidad que debe ofrecerle de forma constante?
Ese padre. Si esa es la única vez al mes que puede compartir de forma presencial con su hijo, ¿qué puede hacer los 29 ó 30 días restantes para que tenga calidad y tiempo con su hijo?
Por otro lado, a veces los padres están en el hogar, y tampoco les dedican tiempo ni calidad a sus hijos. Los días transcurren en llegar del trabajo, cocinar, sentarse a ver televisión y el niño, probablemente está jugando sólo o con sus hermanos en su cuarto, viendo televisión y lo único que escucha durante la tarde y noche son frases como “vete a bañar, coge la comida que está servida, apaga la televisión, apaga el Internet y vete a dormir”. Qué será de los adolescentes que llegan a su hogar luego de salir de la escuela, se van para la cancha, casa de amigos, se encierran a usar el Internet o a ver televisión y cuando llega la noche es para bañarse e irse a dormir. Este patrón se repite todos los días.
También tenemos las familias que salen a comer, y da la impresión de ver a una familia “comiendo junta”, porque escasea en estos tiempos. Pero cuando te detienes a observar, unos están hablando por el celular, otros más osados llevan su “laptop” y la usan, otros con video juegos electrónicos, llegó la comida, comieron, nadie se enteró de nada, pues nada se dijo, se levantaron y ahí quedó todo.
¿Qué puedes hacer? Muchas, muchas cosas. A aquellos padres que ven a sus hijos ocasionalmente, llámenlos todos los días para saber cómo les fue el día, envíenle un mensaje de texto por el celular o a través del Internet. Búsquelo a la esuela de forma ocasional o saque cita con sus maestros para ver como va su aprovechamiento académico. Si la relación con su ex pareja no es la mejor, si les voy a asegurar, que haciendo presencia de estas formas, donde se vea el interés y la responsabilidad, verá los frutos en algún momento, nunca desista, nunca se canse.
Para los padres que viven con sus hijos, hay un refrán popular que dice “si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada” Fácil, la vida cotidiana y los quehaceres del hogar siempre van a estar ahí, y si nos dejamos llevar por eso, jamás tendremos tiempo para nuestros hijos. No son las vacaciones a Disney las que van a hacer la diferencia o en el hotel o parador que me voy a quedar con ellos. Es que mientras está fregando, viendo televisión, usando la computadora, cocinando, desyerbando el patio, conduciendo su auto, que usted pueda sacar tiempo de calidad para ellos, todos los días.
En estos días estaba tendiendo ropa en el patio y comenzó a llover, “wao”, esto sucedió mientras lavaba los baños, preparaba almuerzo, usaba la manguera para lavar la marquesina, uf..., mis niñas pidiendo agua, jugo, leche “sándwich” de todo por lo que pasamos las madres y padres maravillosos que tenemos en nuestro país. ¿Qué hice? Llamé a mis hijas (de 9 y 3 años y medio), nos fuimos al patio, luego que dejó de llover, metimos las manos en la tierra a buscar lombrices y dárselas a los lagartijos, nos reímos y gozamos de lo lindo.
Tal vez esa no sea una actividad que usted quiera hacer, pero mientras cambia el aceite del carro o pinta la casa, dígale a sus hijos que los ayuden. Si tiene que ir al baño o a tomar agua, no dude en hacerles cosquillas, darle un abrazo fuerte, un beso y detenerse unos minutos a jugar con ellos. Si está cocinando, pídale a sus hijos que le ayuden, al igual cuando dobla ropa, son momento que puede aprovechar para dialogar con ellos de muchas cosas. Pídales también a sus hijos que le enseñen, sí, que le enseñen. En especial con los adolescentes. Si su hijo o hija está en la computadora, pregúntele si puede sentarse a su lado y que le enseñe a como usar el Internet o a buscar algún tema. Sabes, lograrás empatía, confianza, comunicación y disponibilidad con tus hijos. Ya un poco más programado, por ejemplo un domingo, puedes ir a un parque, correr bicicleta, caminar, entre otras actividades que no requieren grandes inversiones, puedes llevar lo que se van a comer y pasar un día especial. Otra excelente recomendación, cenen juntos en el hogar, si nunca lo han hecho, este es un buen momento para comenzar. Con voz dulce y que se sienta la intención de compartir, invítalos, si no da resultado la primera, la segunda y tercera vez, siempre habrá una cuarta para intentarlo.
Practica estas recomendaciones y muchas otras que sé que has pensado y que por “falta de tiempo” no las has puesto en práctica. Recuerda que siempre es buen momento para comenzar y darles calidad y sobre todo tiempo a nuestros hijos.
Comunicadora Social y Educadora
Has escuchado una frase muy popular que se repite constantemente “lo que importa es darle calidad a los hijos”. Pues me resisto completamente a esta frase, que de hecho, para muchos es acogida de forma muy normal y es la práctica continua con sus hijos.
Esta frase la cambio completamente, y comparto con ustedes esta nueva forma, para que lo piensen. “A los hijos hay que darles calidad pero sobre todo buen tiempo”. Es bien difícil que se le pueda ofrecer calidad a un hijo sino hay tiempo.
Les pregunto, y pongo como ejemplo. Un padre que ve a su hijo una vez al mes, lo busca a las 9:00 de la mañana, van a desayunar, visitan un parque, almuerzan juntos, van al cine, luego van a comer y en definitiva han pasado un día de mucha diversión. Luego lo devuelve a su hogar a las 7:00 de la noche. Esa vez al mes ¿Puede sustituir el tiempo y calidad que debe ofrecerle de forma constante?
Ese padre. Si esa es la única vez al mes que puede compartir de forma presencial con su hijo, ¿qué puede hacer los 29 ó 30 días restantes para que tenga calidad y tiempo con su hijo?
Por otro lado, a veces los padres están en el hogar, y tampoco les dedican tiempo ni calidad a sus hijos. Los días transcurren en llegar del trabajo, cocinar, sentarse a ver televisión y el niño, probablemente está jugando sólo o con sus hermanos en su cuarto, viendo televisión y lo único que escucha durante la tarde y noche son frases como “vete a bañar, coge la comida que está servida, apaga la televisión, apaga el Internet y vete a dormir”. Qué será de los adolescentes que llegan a su hogar luego de salir de la escuela, se van para la cancha, casa de amigos, se encierran a usar el Internet o a ver televisión y cuando llega la noche es para bañarse e irse a dormir. Este patrón se repite todos los días.
También tenemos las familias que salen a comer, y da la impresión de ver a una familia “comiendo junta”, porque escasea en estos tiempos. Pero cuando te detienes a observar, unos están hablando por el celular, otros más osados llevan su “laptop” y la usan, otros con video juegos electrónicos, llegó la comida, comieron, nadie se enteró de nada, pues nada se dijo, se levantaron y ahí quedó todo.
¿Qué puedes hacer? Muchas, muchas cosas. A aquellos padres que ven a sus hijos ocasionalmente, llámenlos todos los días para saber cómo les fue el día, envíenle un mensaje de texto por el celular o a través del Internet. Búsquelo a la esuela de forma ocasional o saque cita con sus maestros para ver como va su aprovechamiento académico. Si la relación con su ex pareja no es la mejor, si les voy a asegurar, que haciendo presencia de estas formas, donde se vea el interés y la responsabilidad, verá los frutos en algún momento, nunca desista, nunca se canse.
Para los padres que viven con sus hijos, hay un refrán popular que dice “si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada” Fácil, la vida cotidiana y los quehaceres del hogar siempre van a estar ahí, y si nos dejamos llevar por eso, jamás tendremos tiempo para nuestros hijos. No son las vacaciones a Disney las que van a hacer la diferencia o en el hotel o parador que me voy a quedar con ellos. Es que mientras está fregando, viendo televisión, usando la computadora, cocinando, desyerbando el patio, conduciendo su auto, que usted pueda sacar tiempo de calidad para ellos, todos los días.
En estos días estaba tendiendo ropa en el patio y comenzó a llover, “wao”, esto sucedió mientras lavaba los baños, preparaba almuerzo, usaba la manguera para lavar la marquesina, uf..., mis niñas pidiendo agua, jugo, leche “sándwich” de todo por lo que pasamos las madres y padres maravillosos que tenemos en nuestro país. ¿Qué hice? Llamé a mis hijas (de 9 y 3 años y medio), nos fuimos al patio, luego que dejó de llover, metimos las manos en la tierra a buscar lombrices y dárselas a los lagartijos, nos reímos y gozamos de lo lindo.
Tal vez esa no sea una actividad que usted quiera hacer, pero mientras cambia el aceite del carro o pinta la casa, dígale a sus hijos que los ayuden. Si tiene que ir al baño o a tomar agua, no dude en hacerles cosquillas, darle un abrazo fuerte, un beso y detenerse unos minutos a jugar con ellos. Si está cocinando, pídale a sus hijos que le ayuden, al igual cuando dobla ropa, son momento que puede aprovechar para dialogar con ellos de muchas cosas. Pídales también a sus hijos que le enseñen, sí, que le enseñen. En especial con los adolescentes. Si su hijo o hija está en la computadora, pregúntele si puede sentarse a su lado y que le enseñe a como usar el Internet o a buscar algún tema. Sabes, lograrás empatía, confianza, comunicación y disponibilidad con tus hijos. Ya un poco más programado, por ejemplo un domingo, puedes ir a un parque, correr bicicleta, caminar, entre otras actividades que no requieren grandes inversiones, puedes llevar lo que se van a comer y pasar un día especial. Otra excelente recomendación, cenen juntos en el hogar, si nunca lo han hecho, este es un buen momento para comenzar. Con voz dulce y que se sienta la intención de compartir, invítalos, si no da resultado la primera, la segunda y tercera vez, siempre habrá una cuarta para intentarlo.
Practica estas recomendaciones y muchas otras que sé que has pensado y que por “falta de tiempo” no las has puesto en práctica. Recuerda que siempre es buen momento para comenzar y darles calidad y sobre todo tiempo a nuestros hijos.